El cine de la pintura

El arte posee numerosas disciplinas, ofreciéndole al creador un amplio abanico de recursos de expresión, pero ninguna de estas es mejor que otra, todas son igual de importantes y asombrosas. Quizás, uno de los rasgos que hace que esta variedad sea tan enriquecedora es el hecho de que cada una sirve de inspiración para la creación de otra. En el siglo XIX el filósofo alemán Friedrich Schelling escribió: “La arquitectura es, en suma, música solidificada”. Y es que el arte puede vestirse de siete disciplinas canónicas diferentes, pero siempre tendrá la misma esencia. El cine y la pintura son un claro ejemplo de esta unificación, por ello nombraré algunas escenas de películas basadas en obras de arte.

Comencemos con un clásico, Metrópolis (1927, Fritz Lang). En una de las escenas se muestra la ciudad y al fondo se puede apreciar un edificio con una clara influencia de La Torre de Babel, del pintor Pieter Brueghel el Viejo (1525-1569).


Alfred Hitchcock no se libra de esta categoría pues en el filme Psicosis (1960), la famosa casa está basada en el cuadro de Edward Hopper House by the Rail Road (1925)


Stanley Kubrick no procuró ocultar las obras en las que se inspiró en Barry Lyndon (1975) puesto que la referencia es exacta y muy clara. Utilizó como musa obras de pintores como George Stubbs, John Constable o William Hogarth.





La famosa litografía del gran M. C. Escher Escaleras arriba y escaleras abajo (1960) se vio homenajeada en Inception (2010, Christopher Nolan).


La muerte del revolucionario francés Marat, retratado por Jacques-Louis David en 1793 inspiró algunas escenas de El Padrino II (1974, Francis Ford Coppola) y El Club de la Lucha (1999, David Fincher)

                     

Por último, en el cine español, Almodóvar hace referencias en múltiples ocasiones a obras de arte de diferentes épocas, especialmente a las del pintor estadounidense Edward Hopper. Para empezar, en La Ley del Deseo (1987), en una escena se muestra una ventana igual a la del cuadro de Hopper Night Windows (1928) y no sólo a este, a lo largo de la cinta hay muchas referencias a cuadros de este artista contemporáneo del siglo XX. En su película Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) se inspiró en la vanguardia de Mondrian y en el arte pop de Roy Lichtenstein. Para concluir, En La Piel que habito (2011) hay una indiscutible inspiración en la Venus del Espejo de Diego Velázquez, pintada en 1647.





Estos ejemplos nos llevan a recordar siempre que el arte engloba muchas cosas y que cada una se sirve de ayuda e inspiración, pues el artista es el cocinero que escoge los mejores ingredientes y crea así un plato exquisito e irrepetible. Como dijo el poeta y escritor alemán Emanuel Geibel “Las demás gentes están hambrientas, pero el alma de un artista está eternamente sedienta”. Con esto, invitamos a los creadores a observar con más atención las obras de arte que vea, nunca se sabe dónde puede estar escondida la inspiración.

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