¿Qué es una buena película?

¿Qué es realmente una buena película? ¿Es aquella que nos entretiene? ¿Acaso basta con eso? Tengo a menudo una discusión con mis colegas (uso aquí el término en su primera acepción y no con el carácter coloquial que, por desgracia, ha adquirido) sobre el modo en que los espectadores —refiriéndome a la masa en su conjunto y generalizando— consumen el "séptimo arte". Como se banaliza hasta el extremo, convirtiéndolo casi en un elemento secundario que, parece, debe acompañarse por una parafernalia compuesta de palomitas de tamaños y precios exagerados, bebidas, chucherías y todo tipo de comida en cantidades exacerbadas ¿Toleraríamos acaso esta disyuntiva en algún otro arte? ¿Verían ustedes con buenos ojos que les vendieran perritos calientes a la entrada del Prado? ¿Qué, para ver un cuadro de Goya, fuera prácticamente indispensable comprar unas golosinas?  

Robert De Niro en Taxi Driver (1976).

La realidad es que la gente tiende a ver el cine como un mero divertimento. Juzgan las cintas por el mero hecho de resultar o no entretenidas durante dos horas sin solución de continuidad. No hay cabida en el cine comercial para pararse a pensar, de ninguna de las maneras. Si la película narra una historia más lenta de lo habitual se convierte, sin meditación alguna al respecto, en "aburrida". No parece ser importante para el público contemporáneo lo que una película cuente. Cual sea el mensaje con el que salgas de la sala. Solo triunfan las explosiones. Nada, en definitiva, que exija prestar demasiada atención al contenido. 

A menudo me ha llevado esta realidad tan deprimente a discusiones interminables. Lo que deriva siempre casi de manera inevitable a un punto de no retorno, una única pregunta de difícil respuesta. 

—¿Entonces, una película entretenida no es siempre una buena película? ¿Qué determina qué lo sea? Si es subjetivo, ¿no? Puede que a ti no te parezca buena y a mi si. 

A lo que me gusta responder con un rotundo no. No, la calidad de una obra artística, de la naturaleza  y categoría que sea (cine, música, pintura, escultura...), nunca es subjetiva. Rotunda e inequívocamente no. No confundan entre "lo que les gusta" y "lo que es bueno". Pueden sentirse atraídos hacia un tipo de contenido objetivamente malo (los llamados guilty pleasures) y eso no les hará adquirir una valía artística. Opinión, por supuesto, tenemos todos. Y precisamente por eso no vale nada. El criterio, sin embargo, es escaso, como ha quedado demostrado, y exige un entrenamiento militar al que pocos, tan siquiera, llegan a someterse nunca.   


Esta escena de Whiplash (Damien Chazelle, 2014), ilustra a la perfección estas palabras. Igual que se cuantifica el talento de un buen música midiendo su capacidad para seguir el tempo o calibrar la intensidad según la pieza lo requiera, podemos cuantificar qué es una buena película tomando parámetros sobre el correcto uso de la fotografía en relación con la narrativa, el sonido, el diseño de producción... así hasta calificar todos los elementos que componen un film. Sin embargo, ¿nos dará esta racionalización una respuesta? 

Cualquiera de las buenas películas de Pixar, Finding Nemo (2003) o Inside Out (2015) sin ir más lejos (no piensen ustedes en Cars),  son objetivamente mucho más correctas en la mayoría de sus puntos que, por ejemplo, Taxi Driver (Scorsese, 1976). No obstante, forzados a elegir, uno probablemente se decantaría por la obra de Martin Scorsese. ¿Cuál es entonces el factor que revela a una por encima de la otra? Bueno, no exageraba al decir que era una pregunta de difícil respuesta. Según Robert Bresson (1975): "Llamarás buena a la película que te dé una idea elevada del cinematógrafo" (p.28).    

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